El extraño motivo por el que Pablo Chiapella ha prohibido a su hija de 7 años que vea ‘La que se avecina’

La confesión más surrealista de Pablo Chiapella

El actor Pablo Chiapella fue invitado del programa ‘El Hormiguero‘ para presentar su nuevo trabajo cinematográfico, ‘Llenos de gracia’. Sobre la película ha asegurado que se trata de una divertida comedia apta para todos los públicos, cosa que no cumplen otros de sus trabajos televisivos como la famosa serie ‘La que se avecina’.

El popular actor, que ya había visitado el programa de Pablo Motos con anterioridad, ha realizado en esta visita varias confesiones íntimas sobre su vida privada, como las cosas que le prohíbe a su hija, de tan solo siete años, o la rocambolesca manera en que conoció a su mujer en el trabajo.

El presentador le preguntó sobre si su hija era consciente de que su padre es famoso y el invitado dejó a todos sorprendidos con su respuesta.

“En casa no le dejamos ver La que se avecina“. Recordemos que la serie está calificada como no apta para menores de dieciséis años, desde los últimos capítulos de la temporada nueve.

Tras lo cual, Chiapella se sinceró y explicó: «No la dejo ver la serie, porque es muy pequeña (tiene 7 años), aunque sus primos y amigos sí le cuentan cosas«. El intérprete también quiso reconocer, a modo de broma, y en clara referencia a su papel de ‘Capitán Salami’ el divertido motivo ‘real’ de su decisión: “Es que no quiero que me vea en tanga”

A pesar de no ver la popular serie, la hija de Pablo Chiapella parece tener muy asumido el papel de su padre como ‘Amador Rivas’, poniendo como ejemplo de ello que el profesor de piscina de su hija «le dice que su padre es Amador, en vez de actor».

“Conocí a mi mujer en tanga”

Chiapella aprovechó también su paso por el programa para contar cómo conoció a la que hoy en día es su mujer. Ella trabajaba en vestuario de la famosa ficción de Mediaset y fue ahí donde se conocieron: «Natalia trabajaba en vestuario y me probaba toda la ropa, y es que da la casualidad de que el ‘Capitán Salami’ iba en tanga. Yo llegaba con ropa, me la quitaba y me los probaba, ella me decía si bien o mal».

Respecto al tanga en cuestión, el cómico siguió contando: «A mí me llegaba con cuatro pinzas para probarlos, para saber por dónde va a cargar aquello. Estaba en mi camerino, me los probaba en el baño, y salía con el tanga. Ella me decía bien, mal, mete..».

Ante tal situación tan incómoda optó por llevarlo con humor: «Para superar la vergüenza lo convertía todo en una broma, en un chiste y una tontería«. Un manera de afrontar una adversidad, que quizás pudo haber enamorado a quien es su pareja en la actualidad.