¿Os acordáis de Natalia Estrada, estrella de la televisión de los 90? pues la hemos encontrado y es oficialmente una señora con mayúsculas

Fue una de las reinas de la televisión hace muchos años, y no solo en España: también se convirtió en una de las caras más conocidas de la televisión italiana. Natalia Estrada es una actriz y presentadora de televisión española nacida en Gijón en 1972, que con tan solo 16 años se trasladó a Madrid, para completar sus estudios de ballet clásico y flamenco en el Conservatorio Real.

Su gran oportunidad le llegó con tan solo 18 años, cuando fue seleccionada para sustituir a Penélope Cruz en la presentación del programa musical La quinta marcha, que se emitió entre 1990 y 1991 en Telecinco.

El espacio la convertiría en un rostro popular, y automáticamente se convirtió en una de las estrellas de la cadena.

Cuando La quinta marcha es retirado de la parrilla, Natalia Estrada permanece en Telecinco; en el verano de 1992 aparece en el concurso de Bellezas al agua.

Posteriormente, otra sustitución afortunada: pasa a reemplazar a Arancha del Sol en el espacio Vivan los novios, emitido entre 1992 y 1994, junto a Andoni Ferreño. Paralelamente debuta en el cine en 1992 con la película Aquí, el que no corre…vuela.

En esa época comienza lo que podríamos llamar su “etapa italiana“: tras contraer matrimonio con Giorgio Mastrota se instala en Milán, y accede a la televisión italiana, donde consigue una popularidad similar a la que tuvo en España.

Conduce espacios como Discoring, destinado al público juvenil, Il Quizzone, Campioni di ballo, La sai l’ultima y Anima mia. Y también allí se atreve con el cine, apareciendo en la película Il Ciclone.

En 2002 regresa brevemente a España, para presentar el concurso Armas de seducción en Telemadrid y Canal Sur, además de participar en 2006 en el concurso de monólogos El Club de Flo, de La Sexta.

Y desde entonces… poca cosa. Se retira por completo del mundo de la televisión, y la falta de noticias tiene mucho que ver con que no quiere saber nada de la prensa rosa española.

Es entendible su desgaste: fue muy perseguida durante la primera década de los 2000 por su relación con el empresario italiano Paolo Berlusconi, hermano de Silvio Berlusconi, con quien mantuvo una estable relación desde hace varios años.

Natalia no siente demasiada nostalgia por la televisión ni por aquella época en la que se la consideraba toda una sex symbol en nuestro país y un ídolo de la pequeña pantalla en Italia:

“Tanto aquí como allí, la televisión se ha vuelto un poco cruel y ha tomado el mismo rumbo. Se ofrecen los mismos programas: Gran Hermano, Supervivientes… Al final se trata de que te juzguen y a mí esos formatos no me gustan. No me hacen tilín

(…) La televisión no es para mí un punto fijo en la vida que me sirve para medir lo que hay antes y después como si fuera antes o después de Cristo. Está claro que es algo importante en mi vida pero llega un momento en que te pesa un poco.”

Ahora sus energías están enfocadas en los diez caballos que comparte con su esposo, Andrew Michianti, y que le han convertido en toda una cowgirl. Juntos capitanean Ranch Academy, un centro de formación y exhibición ecuestre en el que recuperan la monta al más puro estilo del viejo oeste americano:

“Fue una decisión propia. Entraron en mi vida hace diez años como mi pasión y ahora son mi día a día. Por culpa de los “espagueti western” el cowboy tiene una imagen de sucio maloliente que siempre va escupiendo, pero no se corresponde con la realidad para nada. Todo lo contrario, el cowboy es culto y elegante tanto en su forma de ser y en la monta como a la hora de vestir.”

Lo más curioso es que su pasión por los caballos nació con un susto, cuando sufrió un grave accidente a lomo de uno de sus caballos favoritos:

“Tropezó, me dio un golpe en la cara, caí contra un recinto de madera… Lo cierto es que estuve bastante jorobada, pero luego me recompusieron en el hospital. Y aquella experiencia, lejos de alejarme de este mundo, hizo que naciera una relación natural con el animal, cómo conocerle, saber de sus reacciones…, desde ese momento me di cuenta de que no me podía limitar a subir a caballo y hacer unos ejercicios. Así surgió la magia, vi la película en el hospital con la escayola. Fue una señal, el principio de todo lo bueno que me está pasando.”

Además de su nueva ocupación, la modelo ahora mismo se dedica al “slow life“, y a tomarse la vida con calma. ¡Bien por ella!

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